A mediados de la década pasada, la publicación online francesa Blogothèque comandada por Vincent Moon, encontró la fórmula mágica entre lo íntimo y lo público registrando a músicos indie/pop/rock en pequeños shows urbanos que reinventaron el video clip y fascinaron a la generación YouTube. Después de una estadía en Argentina durante el año 2010, durante la cual filmó varios episodios emblemáticos, Vincent decidió dejar esa incipiente fama para recorrer el mundo grabando música ritual para su sello nómade, Petites Planètes. Aun sin él, la Blogothèque sigue shooteando y, en su estela, fueron apareciendo proyectos satélites que recurren a ese recurso poderoso para contar historias mínimas musicales. 


 
Hay que compartir 
“Musique, partage sont deux mots qui vont très bien ensemble”. Haciendo referencia a la eterna “Michelle” de los Beatles, el slogan de la Blogothèque proclama que “música” y “compartir” son dos palabras que van muy bien juntas. Y con ese espíritu generoso, la publicación online francesa se propone acercarnos experiencias visuales atravesadas por canciones. El realizador Vincent Moon, fundador del sitio, eligió a la calle, la vereda, la plaza, el restaurante, el ascensor, el medio de transporte, el espacio público (primero de París y luego de Buenos Aires y más allá) como locación inesperada para la buena música, puesta al alcance de los que justo pasaban por ahí, primero y de todos, después, en un formato de micro documental y show improvisado bautizado Concerts à Emporter (Take Away Shows o Conciertos para Llevar). En plena explosión de YouTube, esa fórmula tuvo una repercusión inmensa, se volvió un éxito en todo el mundo y llegó rápidamente a ser furor en nuestro país. 
 
Música argentina para llevar 
El intenso paso por Buenos Aires de Vincent Moon en 2010 dejó una huella fuerte en él y en todos los que lo conocieron y participaron de los Take Away Shows que shooteó acá. 
 
ZZK Records: una experiencia mágica 
“Filmamos en la casa de King Coya, días antes de que entrara en reformas, y quedó como una documentación de lo que fue su casa y ya no es más,” recuerda Diego Bulacio, aka Villa Diamante, dj y productor que pilotea la nave del sello ZZK junto con Grant C. Dull y Guillermo Canale (Dj Nim). 
“Era una tarde calurosa y húmeda después de una lluvia de verano y quedaba en el ambiente esa sensación de garúa constante. Vincent nos juntó y nos dijo que hiciéramos el guión todos juntos. Grant había convocado a los pocos artistas de ZZK que estaban ese verano en Buenos Aires (Tremor, Chancha Vía Circuito, Catar_Sys -la mitad de Fauna, porque Color Kit estaba de viaje-, King Coya y La Yegros) y nosotros, los tres socios, charlamos de la corta pero intensa historia hasta el momento. Cuando estábamos terminando de filmar, en una especie de jam improvisada, a alguien se le ocurrió abrir la puerta y salir a tocar por el barrio: la gente de Coghlan no entendía nada, éramos como una comparsa freak un día de semana a la tardecita. Todo se dio muy mágicamente, el clima, la casa, los amigos presentes. El material que quedó es fiel reflejo de eso. Meses después, me lo encontré por casualidad a Vincent en una fiesta en San Pablo y recordaba con mucho cariño esa tarde.” Su socio Grant agrega: “Cuando vino a Buenos Aires, Vincent se quedó en casa (que era mitad casa mitad oficina y espacio de ZZK) en un cuarto en la terraza que era un horno, pero no le molestaba: es un fierro de persona. Labura y viaja como un monstruo. Nunca había hecho un shoot 
como el nuestro, con varias bandas en una toma, así que fue un desafío hacerlo ‘natural’ y que saliera bien.” 

 


Soema Montenegro: la bisagra 

El periodista y productor local Pablo Bobadilla, uno de los cuatro directores del sello Noseso Records (junto con Mariano Raffo, Omar Grandoso y Zelmar Garín), conoció a Vincent a través de su amiga Stéphan Gras. “Ella se llevó a Francia una pila de discos de Noseso y, escuchando música juntos en París, a Vincent le gustó Soema y al tiempo me pidió de filmarla acá. Cuando vino ya era una celebridad del cine: había registrado a R.E.M., Arcade Fire, Mogwai y más, pero el episodio de Soema le impactó mucho. Le atrapó el costado chamánico. Estaba empezando a interesarse cada vez más por el aspecto ritual de la música, sentía que había llegado a un techo con la cultura pop. 
De acá se fue a Nueva York y le mostró el crudo a unos pibes y, a los dos días, teníamos un contrato con un sello de Texas. Una chica que en ese momento trabajaba en una agencia que le hacía la prensa a Pixies y a Yoko Ono nos hizo la prensa de Soema gratis en Estados Unidos y pudimos 
armarle una gira por Francia, Suiza y Marruecos. Nos cambió la carrera a todos. El episodio de Soema fue el número 100 y, después de ese, Vincent dijo que quería dejar la Blogothèque y se le ocurrió la idea de empezar un sello nómade, Petites Planètes.” 
 
Maricel Ysasa: el quiebre 

Vincent rompió su relación con la Blogothèque pero mantuvo su conexión con Argentina. “Unos meses más tarde, de nuevo escuchando canciones de Noseso con Stéphan, Vincent se enamoró totalmente de la música de Maricel y vino para filmarla. La filmación fue jodida (había una historia de amor frustrada entre Vincent y una piba de acá y estaba muy irritado) pero salió buenísima y refleja la estética de Petites Planètes, muestra el pequeño universo de un artista. En este caso, se la ve a ella recorriendo La Matanza, tocando. No hay entrevistas, no hay palabras, sólo música, entorno, paisajes, filmados al azar, todo en una toma", cuenta Pablo. "Ahí, otra vez, Vincent se 
puso el sello al hombro: el New York Times le hizo una nota grande sobre su carrera y, entre los diez videos que eligió para destacar, puso al de Maricel. Gracias a eso los medios argentinos e internacionales nos empezaron a prestar atención. ¡Ahora nuestro sello vende más discos en Japón 
que en Argentina!” 
  
De R.E.M. a La Matanza, el ayahuasca y el folklore transglobal 
 
Así resume Bobadilla el recorrido de Vincent Moon que él vive muy de cerca. “Está haciendo un proceso de deculturización, tomando el camino de los antropólogos pero de una forma distinta. Le interesa lo divino que puede llegar a tener el hecho musical, más allá de la religión. Después del episodio de Maricel, se fue a filmar con el dúo argentino-colombiano Lulacruza, recorriendo la selva, improvisando con la gente, dejándose influir por los lugares. Pero tuvo una crisis, se peleó con los músicos y llamó a unos amigos que justo se estaban yendo a un ritual de ayahuasca, así que fue con ellos. Y tuvo una visión: vio todos sus vínculos, me vio en ese viaje y me dijo que las cosas 
que habíamos hecho habían sido muy importantes en su carrera. Me dijo de hacer algo juntos y yo le mandé el disco ‘Ahí Vienen’ que acababa de editar Zelmar Garín con Edu Herrera. Así que nos fuimos a buscar las raíces de esta música rioplatense. En Uruguay, le mostré el máster del disco ‘Lucerito’ de Hernán Vives y Flora Gril, una pareja que toma plantas hace 15 años y recrea cosas del cancionero sudamericano, sobre todo la escucha que se tiene cuando se ingieren las plantas. La idea es irnos en junio a la frontera entre Brasil y Argentina a filmar con esta pareja.” 
 
Imitado, pero nunca igualado 
Actualmente, hay más de 100 proyectos por el mundo que tomaron parte del legado de Vincent: la locación no convencional y el músico tocando en vivo, la filmación en digital subida posteriormente online. Dos buenos ejemplos en Argentina son En La Terraza y Sonido Ambiente (ver recuadros). Estos resultan aportes interesantes al formato aunque en realidad, la Blogothèque 
no murió con la partida de Vincent. Las Take Away Shows se siguen registrando sin él. Vincent, en el nuevo rumbo que tomó con Petites Planètes, continúa sosteniendo ese estilo identificable, esa mística bohemia que resulta súper atractiva, auténtica y creíble, y es por eso que su público se 
mantiene fiel. Pablo Bobadilla explica un poco el por qué: “Vincent como cineasta es tremendo. Usa una cámara Panasonic 2P grande, bastante pesada, y va haciendo una danza alrededor, ajustando el lente, tirando planos largos, amplios, donde pueda entrar casi todo en una sola toma. 
Esa sigue siendo la base de su filmografía. Tiene un prestigio que no tiene ningún medio de comunicación ni ningún sello discográfico con intereses, porque él se autogestiona y es un pionero del financiamiento online. La gente prefiere donar a través de su página web diez euros, cincuenta pesos, lo que sea antes que pagar el cable, porque sabe que va a ver una obra totalmente inédita y novedosa.” Cuando un producto cultural tiene esas características, y esa fuerza, no hay con qué darle.

 

SONIDO AMBIENTE

www.sonidoambiente.tv

Uniendo la música con el cine desde 2009, invita a artistas locales a tocar en lugares diversos y registra esos shows con público espontáneo en una toma, sin cortes, con audio e imagen de alta calidad. Los videos son compartidos online, sin edición y en tiempo real, para transmitir de manera fiel la sensación irrepetible de una canción en vivo. Ya lo hicieron Él Mató a un Policía Motorizado, Coco, Rosario Bléfari, Mompox y Dani Umpi, entre muchos otros.

 

EN LA TERRAZA

www.enlaterraza.com

Shows en vivo, en intimidad y en altura. Mini recitales filmados en HD sin más público que algún vecino curioso que se asoma a ver qué pasa. Cada nueva versión de las canciones se estrena en su sitio web y en los canales de Facebook, Vimeo y YouTube. “El proyecto es completamente independiente: lo hacemos desde 2009 con la idea de generar un catálogo audiovisual de artistas que nos gustan (Ulises Conti, Diosque, Boom Boom Kid, Gepe, Javiera Mena, Mueran Humanos y más) con versiones originales grabadas en buena calidad de audio y de imagen,” cuenta su directora, Agustina Stegmayer y adelanta: “Ahora estamos editando los videos de Rumanians, un dúo de hermanas que empezaron tocando en fiestas y sacaron su disco por Dengue Records.”

 

 

 

TRES GRANDES HITOS DE LA BLOGOTHÈQUE

Aloe Blacc pidiendo un dólar

En 2011, antes de hacerse conocido mundialmente por ponerle voz al hit “Wake Me Up” de Avicii, la Blogothèque filmó al gran valor del soul cantando “I Need a Dollar” en la mesa de un restaurante de París.

 

 

Beirut bajando las escaleras

Zach Condon arranca su temazo “Nantes” solo y, a medida que va bajando, se va encontrando con las cuerdas, los vientos, la percusión, la guitarra y el acordeón de su orquesta, hasta que se juntan todos para terminar bien fuerte la potente canción del disco “The Flying Club Cup”.

 

 

Arcade Fire en el ascensor

En “Miroir Noir” -uno de sus pocos largometrajes-, Vincent Moon registra el proceso de creación, promoción y presentación del segundo disco de la banda canadiense. Una de las escenas más memorables es cuando tocan el tema “Neon Bible” apretados en un ascensor.

 

* Periodista y melómana. Actualmente es Jefa de Redacción de la revista DMAG y escribe sobre música en los blogs de Campamento y Xnoise.